Se debe utilizar acero aleado de alta conductividad térmica o acero inoxidable para transferir rápidamente el calor generado por el tornillo al sistema de enfriamiento.
El coeficiente de expansión térmica del material debe coincidir con el del tornillo para evitar la concentración de tensiones debido a los cambios de temperatura.
Un espesor de pared razonable puede mejorar la eficiencia de la transferencia de calor y al mismo tiempo garantizar la resistencia estructural.
El acabado de la pared interior debe alcanzar el nivel de micras para reducir el calor por fricción entre el material y la superficie de la pared y reducir el riesgo de sobrecalentamiento localizado.
Los canales de enfriamiento deben distribuirse uniformemente alrededor del barril para formar una circulación de circuito cerrado, asegurando una rápida eliminación del calor.
Se debe adoptar un diseño de enfriamiento de múltiples etapas, que permita un ajuste de temperatura independiente para diferentes etapas de procesamiento para cumplir con los diferentes requisitos de plastificación del material.
Se implementan sensores de temperatura de alta precisión en ubicaciones clave para lograr la adquisición de temperatura en tiempo real. El control de circuito cerrado a través de PLC o sistema DCS ajusta automáticamente el flujo y la temperatura del agua de refrigeración en función de la retroalimentación de temperatura para garantizar el equilibrio térmico durante la extrusión.